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Estatuas vivientes, una síntesis de performance y body art - primera parte PDF Imprimir E-mail
Jueves, 01 de Octubre de 2009 00:00
Muchos transeúntes pueden imaginar que se trata de un "Arte Nuevo"...

 

 

Muchos transeúntes pueden imaginar que se trata de un arte (habrá quien cuestione esta calificación) nuevo, puesto que, salvo anteriores apariciones esporádicas, la proliferación de estos personajes inmóviles sobre una especie de pedestal (un banquito a veces vestido), apostados hasta hace unos meses atrás sobre las veredas de la calle principal de nuestra ciudad, la avenida San Martín y en la Plaza Independencia, principalmente, coincide con la crisis económica de 2001. Pero las estatuas vivientes son mucho más antiguas.

 Si bien la forma concreta en que se manifiestan en nuestro aquí y ahora hace que tomen características específicas, encontramos algunos ejemplos a lo largo de la historia de la humanidad que se acercan a este tipo de manifestación artística. 

Hay constancias de que en el antiguo Egipto se practicaba esta curiosa forma de teatro (porque su vinculación con las disciplinas escénicas es evidente) con fines religiosos y  hasta políticos: la tradición informa del ardid del faraón Seti I, hijo de Ramsés I, que obtuvo la corona por presentarse en la penumbra del templo bajo la apariencia de una estatua de su padre que, imprevistamente, desde su pedestal exhortó a los fieles a confiar en las dotes administrativas del joven (y audaz) príncipe. Quien, por supuesto, se había puesto previamente de acuerdo con los sacerdotes para ejecutar su número. Tirso de Molina en su obra El burlador de Sevilla y El convidado de piedra, se vale de un personaje precisamente de piedra que hacia el final de la obra cobra vida. También Shakespeare contribuye a esta tradición: en su extravagante "comedia mágica" Cuento de invierno , la estatua de la reina Hermione -dada por muerta a raíz de una reacción destemplada de su marido, el rey Leontes- se anima y da un final feliz a la caprichosa trama. Leonardo Da Vinci, para un fastuoso festejo en honor de su mecenas, Ludovico el Moro, duque de Milán, cubrió de pintura dorada a un niño que encarnaba al Siglo de Oro: el chico murió envenenado por el barniz. En los fastuosos "triunfos" que celebraban las hazañas de monarcas y guerreros, desde la Edad Media hasta comienzos del siglo XIX, era habitual que figurasen estatuas vivientes, alegóricas de linajes ilustres y virtudes personales.

 Si bien estos ejemplos pueden citarse como antecedentes de “nuestras estatuas” a las que consideramos una expresión artística (siempre teniendo en cuenta los flexibles límites y definiciones propias del siglo XXI), creemos conveniente enmarcarlas, para aproximarnos a su arte, como producto de la confluencia entre Performance y Body Art.

 De qué se trata cada una de estas disciplinas? Según el glosario de arte consultado, se define a cada una de estas disciplinas artísticas de la siguiente manera:

 Body Art (arte del cuerpo): Tendencia en la cual el cuerpo se convierte en soporte de la acción estética. El Body Art puede ser parte de una performance, es decir de una actuación. Pero a diferencia del teatro, no necesita de la audiencia. Tatuar, maquillar, travestir o herir el cuerpo son concebidas como formas de arte corporal, en tanto aluden a ritos ancestrales practicados por todas las culturas.

 

Performance. Acción: Desde principios de los años 70 se denomina performance o acción a una serie de experiencias estéticas que tienen como centro el potencial expresivo del cuerpo. Si bien tiene su origen en la danza y el teatro, la performance se mantiene ajena a las codificaciones culturales de ambas artes y en esto reside su peculiaridad

Las estatuas vivientes utilizan su cuerpo como soporte para la realización de su performance. Su cuerpo está caracterizado de acuerdo al personaje que encarnan. Vestuario y maquillaje y, en algunos casos accesorios, son esenciales para la puesta en escena callejera. Esta consiste en una inmovilidad que se ve perturbada por breves momentos en que interactúan con el público que se detiene ante su presencia. Inmovilidad minuciosamente estudiada porque cada pose y cada movimiento que lleva a otra pose, completa la representación que llevan a cabo en la vía pública.   

Adentrándonos más en el tema, nos encontramos con categorizaciones de acuerdo a la rutina que realizan y a las caracterizaciones que componen. Dentro de estas subdivisiones podemos mencionar a las estatuas clásicas, las que cronológicamente fueron las primeras en aparecer y son aquellas que representan a las típicas estatuas blancas de mármol; las estatuas de colores, que representan distintos tipos de personajes ya sean “creados” por otros, generalmente personajes popularmente conocidos, o por los mismos estatuistas. Otra categorización es la de las estatuas-performance, las que para realizar su rutina recurren a otra disciplina como por ejemplo trapecio, malabarismo, etc.

 por: María Victoria Fornoni

* “Estatuas vivientes, una síntesis de performance y body art” es un informe especial, realizado en la ciudad de Mendoza, que se publicará (en el sito www.artemza.com.ar ) en tres partes: 1ra parte 28 de mayo, 2da parte “Antecedentes del Body Art: El Body Art o Arte Corporal” 4 de junio, y 3er y última parte “Las estatuas vivientes por las estatuas vivientes” 11 de junio de 2009.

 


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